¿Cuál es la mejor hora para visitar?
A primera hora de la mañana para evitar aglomeraciones, o al atardecer desde el puente de Westminster para capturar las mejores fotografías con la iluminación dorada.
✓ Audioguía Oficial Inteligente con Geoposicionamiento, Historia Detallada y Consejos de Visita.
Al cruzar el histórico puente de Westminster sobre las aguas del río Támesis y contemplar la estilizada silueta de la Torre Elizabeth emergiendo junto al Palacio de Westminster, el viajero se encuentra ante el corazón palpitante de la democracia británica y el icono más universal de Londres. Aunque popularmente se denomina Big Ben a todo el conjunto de la torre, dicho nombre designa en rigor a la colosal campana mayor de trece toneladas y media que alberga en su interior, cuyo inconfundible tañido en tono mi ha marcado el compás de la vida en el Reino Unido durante más de siglo y medio.
El origen del complejo parlamentario actual se remonta a la tragedia del 16 de octubre de 1834, cuando un devastador incendio arrasó la práctica totalidad del antiguo palacio real medieval de Westminster. Para su reconstrucción, la comisión parlamentaria convocó un concurso público que atrajo a noventa y siete arquitectos, resultando vencedor el diseño neogótico victoriano de Charles Barry, enriquecido con la prodigiosa minuciosidad decorativa del arquitecto Augustus Welby Pugin. Las obras de la torre se iniciaron en 1843 y se prolongaron hasta su inauguración oficial en 1859.
La Torre Elizabeth, rebautizada con este nombre en 2012 con motivo del Jubileo de Diamante de la reina Isabel II, se eleva a noventa y seis metros de altura sobre cimientos de hormigón encajados en el fango del río. El reloj de cuatro esferas que corona la torre fue diseñado por el jurista eインgeniero Edmund Beckett Denison junto al relojero real Edward John Dent. Cada una de las cuatro monumentales esferas mide siete metros de diámetro y está compuesta por más de trescientas piezas individuales de cristal opalino, enmarcadas por la inscripción en latín Domine salvam fac Reginam nostram Victoriam primam.
La precisión mecánica del reloj es legendaria en la historia de la relojería mundial: su péndulo de casi cuatro metros de longitud oscila cada dos segundos con una exactitud asombrosa, regulada tradicionalmente mediante el peso de antiguas monedas británicas de un penique colocadas sobre el disco. Durante los duros bombardeos de la aviación alemana en la Segunda Guerra Mundial, a pesar de que los proyectiles dañaron dos esferas y la cubierta de la Cámara de los Comunes, el reloj continuó funcionando imperturbable, convirtiéndose en el símbolo inmortal de la resistencia moral de la nación británica.
Declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1987 junto con la vecina Abadía de Westminster y la iglesia de Santa Margarita, el Palacio de Westminster y su gran torre constituyen una lección viva de arte neogótico y parlamentarismo.
Para disfrutar al máximo de la estampa, se recomienda situarse en la orilla sur del Támesis, junto al Jubilee Walkway al caer la noche, cuando las cuatro esferas iluminadas en blanco cálido y la fachada del parlamento se reflejan doradas sobre las aguas oscuras del río.
Para completar tu experiencia y evitar colas, no te pierdas las entradas, visitas guiadas y alojamientos recomendados que hemos seleccionado para ti justo debajo en esta guía cultural.
Al cruzar el histórico puente de Westminster sobre las aguas del río Támesis y contemplar la estilizada silueta de la Torre Elizabeth emergiendo junto al Palacio de Westminster, el viajero se encuentra ante el corazón palpitante de la democracia británica y el icono más universal de Londres. Aunque popularmente se denomina Big Ben a todo el conjunto de la torre, dicho nombre designa en rigor a la colosal campana mayor de trece toneladas y media que alberga en su interior, cuyo inconfundible tañido en tono mi ha marcado el compás de la vida en el Reino Unido durante más de siglo y medio.
El origen del complejo parlamentario actual se remonta a la tragedia del 16 de octubre de 1834, cuando un devastador incendio arrasó la práctica totalidad del antiguo palacio real medieval de Westminster. Para su reconstrucción, la comisión parlamentaria convocó un concurso público que atrajo a noventa y siete arquitectos, resultando vencedor el diseño neogótico victoriano de Charles Barry, enriquecido con la prodigiosa minuciosidad decorativa del arquitecto Augustus Welby Pugin. Las obras de la torre se iniciaron en 1843 y se prolongaron hasta su inauguración oficial en 1859.
La Torre Elizabeth, rebautizada con este nombre en 2012 con motivo del Jubileo de Diamante de la reina Isabel II, se eleva a noventa y seis metros de altura sobre cimientos de hormigón encajados en el fango del río. El reloj de cuatro esferas que corona la torre fue diseñado por el jurista eインgeniero Edmund Beckett Denison junto al relojero real Edward John Dent. Cada una de las cuatro monumentales esferas mide siete metros de diámetro y está compuesta por más de trescientas piezas individuales de cristal opalino, enmarcadas por la inscripción en latín Domine salvam fac Reginam nostram Victoriam primam.
La precisión mecánica del reloj es legendaria en la historia de la relojería mundial: su péndulo de casi cuatro metros de longitud oscila cada dos segundos con una exactitud asombrosa, regulada tradicionalmente mediante el peso de antiguas monedas británicas de un penique colocadas sobre el disco. Durante los duros bombardeos de la aviación alemana en la Segunda Guerra Mundial, a pesar de que los proyectiles dañaron dos esferas y la cubierta de la Cámara de los Comunes, el reloj continuó funcionando imperturbable, convirtiéndose en el símbolo inmortal de la resistencia moral de la nación británica.
Declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1987 junto con la vecina Abadía de Westminster y la iglesia de Santa Margarita, el Palacio de Westminster y su gran torre constituyen una lección viva de arte neogótico y parlamentarismo.
Para disfrutar al máximo de la estampa, se recomienda situarse en la orilla sur del Támesis, junto al Jubilee Walkway al caer la noche, cuando las cuatro esferas iluminadas en blanco cálido y la fachada del parlamento se reflejan doradas sobre las aguas oscuras del río.
Para completar tu experiencia y evitar colas, no te pierdas las entradas, visitas guiadas y alojamientos recomendados que hemos seleccionado para ti justo debajo en esta guía cultural.
A primera hora de la mañana para evitar aglomeraciones, o al atardecer desde el puente de Westminster para capturar las mejores fotografías con la iluminación dorada.
Sí, para realizar visitas guiadas al interior del Parlamento o subir a la Torre Elizabeth es imprescindible reservar con meses de antelación a través de su web oficial.
La forma más directa es utilizar el metro (Underground) y bajar en la estación de Westminster, servida por las líneas Circle, District y Jubilee.
Una visita guiada completa al Palacio de Westminster dura entre 90 minutos y 2 horas, sin contar el tiempo para fotografiar el exterior.
Sí, el Palacio de Westminster cuenta con entradas adaptadas, ascensores y recorridos accesibles, aunque la subida a la Torre Elizabeth requiere subir escalones a pie.
No hay un código de vestimenta estricto para turistas, pero se requiere ropa respetuosa por tratarse de una institución oficial en funcionamiento.
Las fotografías están permitidas en áreas históricas como Westminster Hall, pero están estrictamente prohibidas en los debates parlamentarios y salas de comisiones.
A pocos pasos se encuentran la Abadía de Westminster, el London Eye, el parque St. James's Park y el puente de Westminster.